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Reportaje a VALSURCAR: Ford Focus Trend+ 1.0 EcoBoost 125 cv

La pasada semana tuvimos la oportunidad de probar el Ford Focus lanzado a finales del pasado año y, obviamente, la aprovechamos. El concesionario oficial Valsur-Car de la marca americana en la ciudad de Toledo nos facilitó una unidad con apenas 600 kilómetros que correspondía al acabado Trend+ con algún que otro extra y combinada con el propulsor 1.0 EcoBoost de 125 cv; un motor muy laureado en los últimos tres años y al que sinceramente tenía muchas ganas de probar.

Como ya sabes, el Ford Focus recibió un restyling a finales de 2014 que, para mi gusto, le sentó muy bien estéticamente. Además introdujo una nueva consola central bastante más intuitiva y fácil de manejar al incluir menos botones, nuevas motorizaciones, mejora del sistema infotainment y una puesta a punto distinta del chasis entre otras cosas.

Las dimensiones de este compacto son 4.358 mm de largo, 1.823 mm de ancho y 1.484 mm de alto. Su distancia entre ejes es de 2.648 mm y el peso es de unos 1.300 kilos.

Tras el restyling el Ford Focus mostraba en su frontal la nueva imagen de marca con la parrilla de forma trapezoidal, que guarda cierto parecido con la utilizada por la lujosa Aston Martin en muchos de sus modelos. Los faros pasaban a ser más afilados y con formas rectangulares, lo que da un plus de personalidad al conjunto.

En la parte trasera de la carrocería también existen cambios, pero son muy leves. Los pilotos de luces son ligeramente más oscuros y la forma del portón tiene alguna variación prácticamente inapreciable.

El habitáculo parece cambiar poco respecto al Ford Focus de 2011, ya que las formas del salpicadero, cuadro de instrumentos, rejillas de ventilación, etc son idénticos. Sin embargo y como te he dicho unos párrafos más arriba, se han simplificado mucho los mandos de la consola central y del volante reduciendo de esta forma el número de botones. Esto se traduce en un manejo más intuitivo, lo que conlleva a menos distracción al volante al no ser necesario desviar la vista de la carretera; sobre todo cuando después de unos días con el coche estamos completamente adaptados a ellos. El anterior volante era de cuatro radios y recuerdo más de 20 botones en él. En el Ford Focus que se comercializa hoy en día y que hemos probado se reducen hasta 16 y además son más sencillos de localizar mediante el tacto y de presionar. Los mandos y el manejo sencillo e intuitivo es algo que valoramos muy positivamente, por tanto un diez para Ford en este aspecto.

El cuadro de relojes es idéntico al presentado en el Focus de 2011. Diales de muy fácil lectura y un display configurable en el que podemos obtener la información del navegador de abordo con distintas informaciones de consumo, autonomía, velocidad media y distancia recorrida a la vez o mostrar, por ejemplo, la velocidad a la que circula el vehículo.

Nuestra unidad de pruebas contaba con una pantalla no táctil y de pequeñas dimensiones comparado con lo que estamos acostumbrados presidiendo la consola. El sistema de infoentretenimiento era el Sync1, que no es tan completo como el Sync2 pero para un conductor que no busque una amplia tecnología en esta moda del infotainment será más que suficiente. Incluye, entre otras cosas control por comandos de voz, bluetooth, radio CD MP3 y toma USB. Debajo de la pantalla encontramos una serie de botones para manejar y navegar a través de sus menús y un botón para las luces de warning. A los lados se ubican las rejillas de ventilación centrales, cuyo regulador de apertura no es muy estilístico que digamos.

La parte inferior de la consola está reservada para el control del climatizador bizona. Una vez más, sencillo e intuitivo. Por último se reserva un pequeño hueco (donde habitualmente encontramos el cenicero) para depositar el móvil o la cartera y en uno de los lados y sin riesgo de reducir espacio una toma USB.

Ya en el túnel central se encuentra la palanca de cambios con un pomo de color negro y dibujado en su parte superior en color blanco la forma de inserción de las marchas. Justo al lado izquierdo de la palanca está el encendedor de mechero y tres botones. Uno para activar el aparcamiento asistido, otro para desconectar el sonido de los sensores de aparcamiento y el tercero para desconectar el sistema Stop&Start.

Lo primero que hacemos la mayoría de conductores y ocupantes cuando vamos a realizar un viaje es vaciarnos los bolsillos. El Ford Focus, al igual que la mayoría de coches hoy en día, tiene una gran cantidad de huecos portaobjetos. Ya os he citado uno, en la parte inferior de la consola central, pero al lado izquierdo del volante y bajo los mandos de iluminación se encuentra una trampilla también muy útil especialmente para la depositar el monedero o algo similar. Bajo el reposabrazos central delantero, que por cierto, no era regulable ni en altura ni longitudinalmente en nuestra unidad, dispone otro buen compartimento con toma USB y AUX incluido. Además existe un pequeño separador de goma que nos permite separarlo (valga la redundancia) en dos partes, una de mayores dimensiones y otra para “esconder” el teléfono móvil y las llaves, por ejemplo. Entre el reposabrazos central y la palanca de cambios un útil compartimento más, que se puede ocultar con una sencilla corredera y que incorpora dos piezas de plástico con formas redondeadas y desplazables ideales para depositar refrescos o botellas de agua sin miedo a que se vuelquen debido a las inercias. En las cuatro puertas y como es habitual, los típicos huecos para botellas y todo tipo de objetos “al montón”. Por último, en las plazas traseras y en los extremos de la banqueta, otro par de pequeños huecos más de pequeñas dimensiones.

El espacio para los ocupantes en estas plazas traseras es correcto. Las laterales son suficientes para adultos de estatura normal mientras que la plaza central, como es habitual, no es efectiva para realizar largos viajes.

A nivel de materiales en el interior, el volante es forrado en cuero con un buen tacto. El salpicadero tiene una calidad correcta en la parte superior mientras que en la zona inferior se nota el ahorro económico al recurrir a materiales duros. El ajuste de los mismos parece ser bueno en todo el conjunto y no se notan ruidos al presionar en las esquinas de las diferentes piezas.

Dejamos el habitáculo y pasamos al maletero. Este es uno de los aspectos en el que doy un punto negativo al Ford Focus. Visualmente se nota que está por debajo de lo normal en un coche del segmento C. Además la altura de la boca de carga respecto al piso del mismo se encuentra un tanto elevada. En la imagen, puedes ver el espacio real que queda con la bandeja en su posición habitual. Su volumen es de 363 litros, lo que le sitúan en este aspecto por debajo de la mayoría de sus competidores. Por suerte, las formas son bastante regulares lo que permite aprovechar toda su capacidad al máximo a la hora de cargar objetos de formas regulares como por ejemplo maletas. La fila trasera de asientos se puede abatir en dos mitades asimétricas y alcanzar de esta forma casi 1.150 litros, aunque el piso no queda totalmente plano.

Sensaciones a los mandos:

Tras vaciar nuestros bolsillos entre los infinitos lugares portaobjetos nos regulamos el asiento en forma longitudinal, en altura y en inclinación del respaldo, todo ello de forma manual y sin regulación lumbar. El volante cuenta tanto con ajuste en altura como en profundidad, por lo que encontrar una postura de conducción cómoda es sencillo.

Arrancamos el motor y prácticamente no escuchamos nada. A parte de que el motor es muy silencioso y las vibraciones del mismo están muy controladas, el habitáculo tiene una muy buena insonorización. A ralentí y por debajo de las 3.000 rpm el sonido que nos llega es prácticamente nulo.

El Ford Focus de nuestra prueba llevaba un motor 1.0 EcoBoost en su variante de 125 cv y 170 Nm de par motor con cambio manual de seis velocidades. He de reconocer que en los primeros kilómetros esta mecánica no me convencía. Me daba la sensación de que le faltaba algo de “chispa” o que los 125 cv no existían; y la verdad es que si buscas una patada al acelerar que te pegue al asiento deberás irte al menos al 1.5 EcoBoost de 150 cv.

El caso es que según pasaban los kilómetros cada vez me encontraba más cómodo con él. Igual que te digo que no es un motor picante, te digo que su suavidad de marcha y lo poco que te hace pisar embrague para bajar velocidades en conducción tranquila es una de las mejores cosas que te puede pasar en un coche. Su par motor no es muy alto, 170 Nm, pero se encuentra constante y se hace notar desde unas 1.500 revoluciones aproximadamente. La energía que transmite es muy lineal en todo el rango de revoluciones; de ahí también esa sensación de parecer corto de potencia, sin embargo es sólo eso, sensación. La marca afirma que tarda 11 segundos en realizar el 0 a 100 km/h. Por otro lado, su consumo homologado es de 4,7 litros/100 km, mientras que en nuestra prueba el ordenador marcó 7,2 litros. En su defensa debo decir que no intentábamos realizar una conducción eficiente, simplemente conducíamos de forma normal, recorrimos un pequeño puerto de montaña en marchas cortas y además, debido a las fotos que allí realizamos en movimiento, hacíamos muchas arrancadas y paradas. Creo que en condiciones normales se le puede hacer una media de 6,2/6,5 litros cada 100 kilómetros, lo que no parece excesivo para un compacto de gasolina aunque sí mejorable.

Respecto al cambio de velocidades de este Ford Focus confieso que me ha gustado mucho el tacto a la hora de insertar las distintas marchas, dando ganas de cambiar de velocidad una y otra vez, igual que cuando pruebas un coche deportivo manual con marchas duras y cortas. Los desplazamientos para saltar de una marcha a otra son correctos y la posición en que se encuentra la palanca es cómoda. Menos me han gustado la estética del pomo y sus relaciones de cambio. Son bastante largas por lo que baja el consumo, pero también la respuesta a la hora de demandar potencia con el acelerador especialmente en marchas largas. A la hora de realizar un adelantamiento por carretera con total seguridad lo mejor es reducir a 4ª velocidad y si vamos muy despacio o en pendiente incluso a tercera. Pero señores, esto es el pan nuestro de cada día y ya el 95 % de los coches son así, ¿qué le vamos a hacer?

Otra parte que me ha sorprendido de este coche es su parte ciclo. El Ford Focus siempre ha sido un coche ágil y con un buen tacto. Aunque el tacto de la dirección no tiene nada que ver con el del Focus de segunda generación, es un vehículo que sin ser un deportivo te permite darte alguna alegría. En autovía se muestra como un coche cómodo y aplomado, pero en una zona de curvas se comporta francamente bien, de modo que mantiene esa agilidad que te comentaba. A la hora de atacar curvas de forma un poco ligera (sin llegar a hacer el burro) la carrocería apenas se inclina lateralmente y no muestra las ganas de otros vehículos del segmento de irse de morro. Es más, si a mitad de curva ahuecamos el acelerador la zaga ayuda a redondear el giro como si de un coche bastante más pequeño y ligero se tratara. En este aspecto me ha gustado mucho y eso que no se trataba de una versión Sport con suspensiones duras ni grandes neumáticos (nuestra unidad contaba con medidas 205/55 R16). Además el tacto del pedal de freno era bueno y permitía dosificar fácilmente la fuerza de frenado.

En zonas urbanas estrechas se desenvuelve bien y su visibilidad es correcta. Esta unidad contaba con el paquete City+, que incluye entre otras cosas plegado eléctrico de los espejos exteriores, sensores de aparcamiento delantero y trasero y aparcamiento asistido que, por cierto, se muestra más rápido a la hora de localizar el hueco de aparcamiento que el Peugeot 308 que probamos hace unas semanas y, por lo tanto, en realizar la maniobra automática de estacionamiento.

Entre el equipamiento de serie del Ford Focus con acabado Trend+ encontramos: tiradores de puertas y portón en color de la carrocería al igual que el pequeño spoiler trasero, climatizador, mandos en el volante con regulador y limitador de velocidad, volante en cuero, retrovisores con regulación eléctrica, bolsas tras los asientos delanteros, radio CD MP3 Sync1, asistente de frenada de emergencia, rueda de repuesto tipo galleta, anclajes Isofix en las plazas laterales traseras, asistente de arranque en pendiente, control de reparto de par, antinieblas delanteros y sensor de presión de neumáticos.

También recibía dos paquetes opcionales que en el momento de la prueba eran de regalo por parte de la marca. El City+ con los sensores de aparcamiento y aparcamiento asistido, elevalunas en las ventanillas traseras y retrovisores plegables eléctricamente y con luz en su parte inferior; además del paquete diseño con retrovisor con antideslumbramiento electrónico, sensor de lluvia y luces automáticas, luces diurnas tipo LED y llantas de aleación en 16”. El color que ves en las imágenes es un “plata perla moondust”, que tiene un coste de 500 euros.

Su precio total en el momento de nuestra prueba del Ford Focus de cinco puertas con acabado Trend+ y el motor 1.0 EcoBoost con Start-Stop y 125 cv más lo descrito en el párrafo anterior es de 16.587 euros. Un coste que me parece contenido para el equipamiento que incluye y por el buen sabor de boca que me ha dejado en los kilómetros que he recorrido con él.

Si un cliente quiere optar por la variante diésel, deberá desembolsar aproximadamente 1.500 euros más, es decir, alrededor de 18.000 euros.

Fuente: Motordiez

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